¿Qué materias primas han sorprendido en 2025 y qué podemos aprender de ellas?

¿Qué materias primas han sorprendido en 2025 y qué podemos aprender de ellas?

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El 2025 pasará a la historia como uno de esos años en los que las materias primas se movieron en direcciones muy distintas, obligando a los inversores a replantearse muchos supuestos. Mientras algunos activos brillaron con fuerza, otros mostraron su lado más complejo y volátil. Lo relevante no es solo quién subió o bajó, sino por qué lo hizo y qué señales deja este comportamiento para quienes analizan tendencias a medio plazo.

En un entorno marcado por la transición energética, la demanda industrial, los riesgos geopolíticos y los cambios de política monetaria, las commodities han sido un reflejo perfecto de los grandes debates económicos del año.

A continuación, repasamos las principales materias primas destacadas de 2025, sus factores clave y lo que cada una de ellas enseña al inversor actual.

Metales preciosos: los protagonistas del año

Los metales preciosos han sido, sin duda, los grandes beneficiados de este ciclo. Su fortaleza responde a una combinación de factores:

  • Búsqueda de refugio ante incertidumbres económicas
  • Tipos de interés más bajos en el horizonte
  • Compras institucionales
  • Un renovado protagonismo industrial vinculado a energías limpias y tecnología.

Platino: tendencia sólida y demanda estructural

El platino ha mostrado un comportamiento ejemplar a lo largo del año. Su tendencia técnica ha sido clara, con subidas progresivas acompañadas de correcciones ordenadas y un apoyo continuo en niveles clave.

La demanda industrial —especialmente en automoción y tecnologías verdes— lo ha mantenido como uno de los metales más interesantes del año.

Plata: dualidad explosiva entre refugio e industria

La plata ha sido uno de los metales más dinámicos del año. Su naturaleza híbrida —mitad refugio, mitad metal industrial— la ha convertido en una materia prima volátil, con movimientos rápidos pero bien estructurados.

Su papel en paneles solares, baterías y componentes electrónicos la ha situado en el centro de la transición energética.

Oro: menos espectacular, más consistente

El oro no necesitó grandes giros para demostrar su fortaleza.

Ha consolidado máximos históricos gracias a:

  • La búsqueda de seguridad
  • La evolución de los tipos reales
  • La demanda persistente de bancos centrales

Técnicamente se ha comportado con estabilidad, sirviendo como ancla en un mercado lleno de ruido.

Agrícolas y soft commodities: entre el clima y la oferta

El grupo de materias primas agrícolas ha mostrado un año de contrastes. Algunas brillaron en momentos concretos, mientras otras se movieron con más indecisión.

Café Arábica: un año marcado por el clima

El café arábica ha sido uno de los activos más interesantes de esta categoría.

Los fenómenos meteorológicos, la oferta ajustada y las reacciones a reportes de cosechas generaron fases de acumulación y posteriores impulsos de gran magnitud.

Es un activo que premia la paciencia y castiga la improvisación.

Feeder Cattle y Live Cattle: tendencias limpias y ordenadas

En el ámbito ganadero, ambos activos han sido ejemplo de estabilidad dentro de la volatilidad del mercado agrícola.

El ganado de engorde (Feeder Cattle) mostró una tendencia especialmente clara y sostenida, reflejando una oferta bien gestionada y una demanda estable.

El Live Cattle, más moderado en volatilidad, acompañó esta tendencia con movimientos más suaves pero igualmente consistentes.

Azúcar: lateralidad y sensibilidad extrema

El azúcar vivió un año más irregular.

La influencia del clima, la producción brasileña y las políticas agrícolas de países clave provocaron movimientos de ida y vuelta, alternando fases de consolidación con impulsos que no lograron sostenerse en el tiempo.

Energía: el gas natural volvió a ser el más desafiante

Si hay un activo que cada año pone a prueba a los traders, ése es el gas natural.

En 2025 ha mostrado, una vez más, que puede ofrecer oportunidades espectaculares… pero también riesgos enormes.

Su comportamiento ha estado determinado por:

  • Sobreoferta en ciertos momentos
  • Variaciones de demanda según temporada
  • Episodios de compresión de posiciones bajistas (short squeezes)
  • Nuevos ajustes en la estructura del mercado energético global

Para inversores de largo plazo, su volatilidad puede resultar excesiva; para traders con experiencia, sigue siendo uno de los activos más interesantes del corto plazo.

Cobre: el metal estratégico que resiste

El cobre continúa siendo uno de los pilares del mercado industrial global.

Aunque su trayectoria en 2025 tuvo correcciones importantes, también mostró fases de recuperación sólidas que evidencian una demanda estructural vinculada a:

  • Electrificación masiva
  • Infraestructura tecnológica
  • Redes eléctricas
  • Fabricación avanzada

El cobre enseña algo fundamental: incluso en años con volatilidad, los activos con fundamentos fuertes mantienen el interés de los grandes inversores.

Aceite de soja: un comportamiento más firme de lo esperado

El aceite de soja ha sorprendido por su capacidad para mantener una dirección positiva pese a las oscilaciones del complejo agrícola.

Demandas asociadas a biocombustibles y compras sostenidas en Asia ayudaron a estabilizar su precio en momentos clave.

Su tendencia, aunque acompañada de volatilidad, ha sido más clara que la de otras agrícolas populares.

Cinco grandes lecciones que deja 2025 al inversor

  1. Los metales preciosos ya no dependen solo del refugio
    La transición energética y la demanda industrial les dan un soporte estructural adicional.
  2. No todas las agrícolas se comportan igual
    Algunas responden más al clima (café, azúcar), mientras que otras —como los cárnicos— muestran ciclos más estables.
  3. El gas natural confirma que la volatilidad no es sinónimo de tendencia
    Puede ser rentable… pero no para quien busque movimientos limpios.
  4. El cobre sigue siendo un termómetro económico de primer nivel
    Su comportamiento está ligado a la inversión global en tecnología e infraestructuras.
  5. La diversificación dentro de materias primas es esencial
    No todos los activos suben en los mismos momentos ni por las mismas razones.

¿Qué podemos esperar de 2026?

Aunque las materias primas son sensibles a factores inesperados (clima, política, oferta minera, geopolítica), 2025 ofrece pistas claras:

  • Los metales preciosos podrían seguir liderando si continúan los tipos reales bajos y la demanda industrial.
  • El cobre podría recibir un impulso adicional si avanza la electrificación global.
  • Las agrícolas seguirán sujetas a fenómenos meteorológicos extremos, cada vez más frecuentes.
  • El gas natural continuará siendo volátil, pero seguirá ofreciendo oportunidades para perfiles muy activos.

Más allá del ranking, lo importante es entender las fuerzas que mueven cada activo y cómo estas interactúan con el entorno macroeconómico.

2025 ha demostrado que las materias primas vuelven a ser un actor relevante para diversificar carteras y capturar tendencias globales.

Y 2026 podría llevar esa historia aún más lejos.

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